martes, 29 de octubre de 2013

The Legend of Zelda -Minish Cap- GBA review


Hola de nuevo!
Hoy me veo obligada(?) a escribiros sobre este entrañable juego que forma parte de mi colección desde hace muchos años. No sólo eso, como todos los juegos de la saga, tiene un lugar especial en mi corazón, se trata de The Legend of Zelda, the Minish Cap.


Pena me dan aquellos que nunca hallan jugado un juego de esta saga, pero nunca es tarde para emprender una aventura de estas. Esta entrega para GameBoy Advance de 2004 trata la historia de la leyenda de los Minish (Picori en Inglés, que yo me lo jugué en ambos idiomas) quienes ayudaron a los humanos a derrotar el mal concediéndoles una espada y el poder de la Light Force (ahora no recuerdo cómo se llamaba en Español). Desde entonces en Hyrule se celebra ese día una gran fiesta de conmemoración.
Pero este año la fiesta es aún más especial, pues se cumplen 100 años desde el encuentro de la leyenda, por lo que se realiza un torneo en el cual el ganador será recompensado con la oportunidad de poder tocar esta espada de leyenda, clavada en el cofre en el cual este mal se encuentra encerrado. Pero el ganador de este torneo resulta ser Vaati, un malvado mago que no se sabe muy bien de dónde apareció que no sólo rompe esta espada liberando así la fuerza maligna, sino que también convierte a la Princesa Zelda en una estatua de piedra.
Muy preocupado y en estado de alerta, el Rey le pide a Link, nuestro querido protagonista, que vaya a buscar a los famosos Minish para pedirles ayuda para volver a forjar la espada, recuperar a la Princesa y devolverle la paz a Hyrule, pues, sólo los niños inocentes y con el corazón tan puro como Link son capaces de ver a estos diminutos seres.
De esta manera, Link comenzará otra historia en la que será ayudado por Ezero, un curioso viejo sombrero parlante que encontrará por los bosques y que sabe de la verdadera identidad de Vaati. Juntos, deberán buscar los cuatro elementos para devolverle el poder a la espada y restaurar la paz en Hyrule.
No sólo eso, el juego está lleno de mini quests que nos ayudarán a completar la aventura principal con más facilidad, pues, por ejemplo, el Boomerang o el Escudo Espejo sólo se pueden conseguir de esa manera; pero que si no los consigues, puedes pasarte el juego igualmente(Yo por ejemplo no conseguí el Escudo Espejo...). Estos mini quests se desbloquean de una manera muy graciosa, pues Link irá encontrando mitades de Piedras de la Suerte durante su aventura y tendrá que preguntar a los NPC si tienen la otra mitad de la piedra, de manera que al unirlas algo genial pasa, desde el acceso a nuevos caminos en el mapa hasta la aparición de nuevos personajes.


Los gráficos son muy cucos y redonditos que identifican este juego de esa manera, pues también el Concept Art tiene estas características, una estética usada en títulos anteriores, como el Four Swords o el Wind Waker y en los títulos que Zelda tiene para DS. Los colores y la ambientación en los escenarios también tienen ese punto de dulzura, motivo por el cual este juego desprende algo especial; o quizás es que como anteriormente había jugado el Ocarina of Time de la N64 que está algo oscuro en cuanto a tonalidades, esta entrega me pareció muy blandita, termino al que contribuye el hecho de que el Final Boss sea quien es, aunque no por eso menos complicada la batalla.
La música, utilizando temas ya oídos en la saga, como el Dark Hyrule Castle, y temas compuestos para el título en concreto, como Minish Woods, es en general muy animada y pegadiza, con la esencia de los juegos anteriores pero más alegre, diría yo, desde mi experiencia del Ocarina of Time y el Link to the Past.
La dificultad del juego es mínima, quiero decir, siempre tienes ese momento en que te quedas bloqueado en una mazmorra, pero que resuelves pensando un poco o retrocediendo sobre tus pasos, luego siempre hay algún enemigo de especial complicación personal o el típico momento de cuenta atrás en el cual los nervios son el verdadero obstáculo, pero en general la trama avanza sin demasiadas complicaciones de manera rápida, hasta el punto de que puedo decir que sin los mini quests este juego podría ser de esos que te pasas en dos tardes y media, aunque no por eso se disfrute menos. Es más, el desarrollo del guión principal mismo se ve bien compenetrado con los quests, por ejemplo, recuerdo que para atravesar los pantanos y conseguir el tercer elemento, tienes que ir a ver al zapatero, pero éste está durmiendo, y los Minish te dicen que sólo el fuerte olor de una seta apestosa podrá despertarlo, de manera que tendrás que ir a buscar la seta en el Lago Hylia, pero para ir allá entonces, debes de haber desbloqueado la entrada al Lon Lon Ranch. De este manera, el juego se hace muy dinámico.
Luego, el estilo de batalla y mazmorras es el de costumbre: acción con algún puzzle que resolver. Las mazmorras tienen dos partes, separada una de otra por un Middle Boss, debes encontrar el mapa, la brújula, la Llave del Jefe y el item que te ayudará a derrotarle, y tras vencer el Big Boss recibes un corazón extra y el item clave para continuar la aventura. Sencillo, sin complicaciones aparentes.
Además, las pautas del juego están muy bien marcadas, pues así como recuerdo que en el Link to the Past muchas veces no tenías ni idea de que hacer (como cuando el viejo ese de Sahasrhla me dijo que fuera a buscar a los otros descendientes de los héores y no me dijo donde) en este juego te dejan muy claro cual es el siguiente objetivo, y ante cualquier duda, Ezero te recuerda lo que debes hacer o te da pistas.


Finalmente, como opinión personal, este juego lo conseguí cuando tendría unos 13 años, para Navidad, eso sí, y anteriormente había jugado el Ocarina of Time y, aún con un cambio de estética tan grande, nunca lo concebí como algo distinto, porque lleva esa esencia que huele a Zelda por todos lados, no hay triforce y siete sabios que te concedan sus medallones, pero es indudablemente Zelda, dirigido para un público más infantil, es verdad, pero no por eso quiera decir que no lo puedan disfrutar los adultos. Lo jugué hace mucho tiempo, y hace un par de semanas lo volví a empezar, lo acabé el Sábado pasado, y me ha gustado incluso más que cuando lo jugué de pequeña, seguramente porque ahora miro las cosas de otra manera y aprecio cosas que antes no veía.
De cualquier manera, siempre he pensado que The Legend of Zelda es una saga clásica y te gusten este género de juegos o no, es un imprescindible. Este juego en particular tiene pinta de poder ser el típico primer juego de la saga para los principiantes. Bueno, los jovencitos de ahora ya no juegan con esta plataforma... Digo yo. Pero los Zelda de DS parecen seguir un concepto similar, aunque no puedo decir nada porque no he jugado ninguno de ellos (de momento, HAHAHAHAHAHAHAHA).
Sinceramente, de los tres Zelda a los que he jugado, sitúo éste en segundo lugar en mi ranking personal. Ya os hablaré algún día del Link to the Past y los dolores de cabeza que me daba y que estoy recordando ahora que lo ha vuelto a comenzar.
En definitiva, Minish Cap es un buen juego para introducir nuevos jugadores a la saga, y también un buen juego para pasar buenos ratos y disfrutar en este pequeño doble mundo que te presenta en el cual Link tendrá que ir cambiando su tamaño y enfrontarse a diversos peligros para rescatar a la Princesa Zelda.

Sin nada más que decir sobre este entrañable juego, o mejor dicho, con muchas tareas que hacer, me despido hasta el próximo post, que espero que por fin sea del Arc the Lad II, o quizás del Scarlet Devil que estoy a nada de pasármelo, por fin.

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