viernes, 10 de enero de 2014

TENSHI NO TAMAGO film review

Yuppie!
Hoy cumplo 21 años y acaban de shippear mi primer pedido del año.
Y Zero es altamente sexy.
Pero de lo que hoy os pretendía hablar, por fin, es de una película muy especial y digna de que sea el post número 300 en este blog. Es una película difícil de entender sin los conocimientos necesarios pero no por ello no se disfruta, estoy hablando de Tenshi no Tamago.

 Tenshi no Tamago o Angel's Egg, es una película dirigida por Mamoru Oshii en el Studio Deen, cuyos personajes fueron diseñados por mi amado Yoshitaka Amano.

La película en general tiene muy poco diálogo, es más bien música e imagen, muchas imágenes para que el espectador descubra poco a poco su significado, por lo cual son unas imágenes muy bien cuidadas y trabajadas, especialmente en el tema de los contrastes, a pesar de que la gama tonal sea bastante reducida, de colores apagados, en los cuales sólo encontramos un par elementos cálidos. Durante toda la historia sólo salen dos personajes, una niña y un joven, pero ninguno de ellos tiene nombre, o al menos, nunca lo dicen.

La película es difícil de comprender porque no sabes realmente de qué trata sino la relacionas con algunos pasajes del cristianismo, y aún así, resulta algo confuso, pues parece que sólo se cita el Diluvio Universal cuando en realidad te está hablando del Juicio Final. Nuestro joven apuesto, quien creo firmemente que representa a Jesucristo, parece que busca la paloma que Noe dejó volar para que encontrara tierra firme y que nunca volvió, cuando en realidad parece ser que busca almas perdidas que debe salvar. Aunque no hay ninguna interpretación oficial de todo este simbolismo, encontré una página que te explica varias teorías sobre lo que significa cada elemento con citas bíblicas que está muy interesante.

He aquí el joven apuesto citado.
Dejando a parte toda interpretación, la película trata un extraño mundo en el cual vive una niña, cuya máxima preocupación es cuidar de un enorme huevo que cree firmemente que pronto eclosionará. Su otra obsesión es recoger agua, por lo que todos los días sale con su huevo y recorre un largo camino hasta la ciudad en la cual sólo habitan pescadores a los que teme. Pero el día que relata esta película es especial, pues, nuestra niña conoce un apuesto joven en el que deposita su confianza. Juntos mantienen cortas conversaciones sobre aquello que pudiera haber dentro del huevo y el mundo que habitan, en las que éste extraño se pregunta si realmente ellos no existirán más que en los recuerdos de alguien que ya murió.

La película transcurre muy lentamente, hasta el extremo de notar cierta desesperación en algunos momentos. Pero esta película es precisamente especial porque los tiempos de espera y transición son espectacularmente respetados, hay un momento hacia el final en que la niña se acuesta, y nuestro joven espera pacientemente a que esté profundamente dormida mientras mira cómo el fuego se apaga con el viento, y están en esa escena estática donde sólo se mueve el fuego como unos dos minutos. Y, aunque reconozco que yo que adoro esta clase de pausas en la animación también me puse nerviosa en ese momento, me encantó, porque creo que es el detonante principal que provoca fuertes sentimientos al espectador, quien se pasa toda la película preguntándose qué sucederá.

La música es generalmente suave, por lo que recomiendo unos buenos auriculares para poder apreciarla, excepto en algunos momentos particulares, como los créditos que tienen el tema principal, al cual le suben el volumen, una canción que, por cierto, desprende de sí misma el mismo sentimiento que la película entera, que podéis ver en YouTube.

Podría estar párrafos y párrafos hablando sobre los aspectos estéticos de la película, comentando cómo usa inteligentemente los contrastes de negro y cómo el color rosa del vestido de la niña queda tan harmonioso en una gama de colores apagados, o cómo de potente resulta el cielo rojo del principio y el final. Sinceramente, a nivel estético me parece una obra de arte. La película en general es una obra de arte audiovisual.

Cuántos elogios inusuales por mi parte (?), pero, en mi opinión, la película es tan buena porque, a pesar de su aparente monotonía, tiene pequeños detalles que permiten que el espectador concentre toda su atención durante una hora en ella precisamente gracias a este equilibrio de estética visual-música-tiempos; y, a pesar de que se escapen muchas cosas en cuanto a simbolismo, esto no impide poder disfrutarla, aunque sí que es verdad que te deja algo rallado, una persona con conocimientos mínimos sobre el cristianismo puede comprenderla bastante bien. Yo, particularmente, la adoro. Desprende un sentimiento que por más que lo intente me resulta difícil de describir...

De esta manera, Tenshi no Tamago no es una película que pueda ver cualquier persona, no esperéis acción y batallas de ella, más bien, se trata de una intriga constante en un argumento que, aún imaginando el final, te sorprende.

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